Teniamos ganas de ver el libro de Hugo en la calle, sentir, esos textos, arraigados algunos en los años 80, otros más cercanos, cercanos no ya por la proximidad de la propia muerte, si no por los recuerdos.
Quien mejor que Carlos García, sea quien haga esta introducción:
Alguien dijo que la vida es un largo peregrinar hacia la muerte. Pero, de cómo se afronte ese viaje y su inefable destino dependerá toda nuestra experiencia vital. Algunos lo afrontan con verdadero temor, un miedo que les lleva a refugiarse en la primera religión que les ofrezca algo de consuelo; otros con indiferencia, fruto de un completo desconocimiento de la naturaleza humana; y otros, los menos, logran aceptarlo y disfrutar del viaje.
Quizás Hugo sea uno de estos últimos. En sus relatos la muerte no es una horrible figura esquelética con guadaña sino una bella mujer de curvas voluptuosas y manifiesta sensualidad a quien es grato ver y quizás factible seducir. Por eso aunque la mayor parte de sus relatos se hable sobre la muerte, al final no queda una sensación de desconsuelo sino más bien todo lo contrario, una grata sensación de esperanza. Incluso en los relatos más oscuros, que los hay, la muerte no se afronta con miedo sino con resignación y aceptación, es ese compañero de viaje que se sube al tren y te acompaña en tu último viaje.
Otro aspecto importante en estos relatos es el de la reflexión, la capacidad humana para analizar nuestros pasos y darnos cuenta de nuestros errores o de los errores de los demás y la posibilidad implícita de no volver a cometerlos, como el pescador que al final descubre que hay algo más que sargos y lubinas. Y de este modo, uniendo la aceptación de nuestro destino y la capacidad de enmendar nuestros errores Hugo logra que ese peregrinar no sea un proceso doloroso sino un acto de liberación que logrará sacar lo mejor de nosotros mismos como seres humanos.
Pero como en cualquier obra literaria el contenido es fundamental pero también lo es la forma y en este aspecto Hugo no defrauda. Como aquel jubilado que palillo a palillo construye la torre Eiffel Hugo une palabras una con otra, pacientemente, para producir recursos estilísticos complejos y a la vez enormemente descriptivos. Sus relatos son como cuadros donde las pinceladas son sentimientos y los colores las palabras.
Por todo esto les aconsejo que lean y disfruten de estos relatos como yo lo he hecho y así el día que este peregrinar se acabe y la muerte venga a buscarles hagan como yo e intenten tocarle el culo.
por Carlos García.
más info:
El autor: http://www.elsacodetxirlora.blogspot.com/
Las ilustraciones de interior: http://www.virginiajimenez.blogspot.com/
La editorial: http://www.bailedelsol.org/

Muy interesante el blog. Enhorabuena.
Un saludo,
Héctor gomis
uncuentoalasemana.blogspot.com