La primera jornada fue la mas variada en contenidos y en la que vimos que se habían cumplido nuestras expectativas ya que aparte del publico que siempre acude a estos eventos y que ya conocemos acudió un número importante de expectadores desconocidos y que a tenor de sus aplausos se fueron bastante contentos de la velada. Si uno de los objetivos de los jornadas era hacer llegar la poesía y la poesía experimental a un publico desconocedor de la misma, esta jornada lo cumplió con creces. Aqui teneis una crónica de la velada escrita por mí.

NOCHE POETICA EN L´MONO por Carlos Garcia

Las primeras Jornadas de Poesía experimental en Euskadi tuvieron su primer centro de atención el Sábado 18 de Noviembre en el espacio Multidisciplinar L´MONO de Bilbao.
La velada comenzó con la actuación de lo que ellos mismos denominan como un “conjunto de ocho altavocistas” que ofrecieron su performance “Otxote” creada por Juan Crego y Mikel Arce. Cada uno de los miembros del grupo portaba un altavoz y se expresaba a través del mismo como si de un instrumento musical se tratase, moviéndose y reaccionando anta la mezcla de tonos agudos o bajos, y obteniendo al final una interpretación no tan centrada en la música sino en la propia expresión del altavocista. Se podría decir que el altavocista no crea la música sino que es la propia música la que crea al altavocista y le hace ser lo que es diluyendo la línea que separa creador y creación. Una interpretación particular de una performance original y atrayente que consiguió el beneplácito del público.
La siguiente en entrar en escena fue Txaro Sierra eligiendo una habitación más pequeña para su recital de poesía lo que le dio un cierto aire de intimidad y cercanía que hubiese sido imposible en el amplio espacio de la sala de baile. Txaro con su forma de recitar cercana y directa, plagada de anécdotas personales sobre si misma y sobre sus poesías, logró tener en un puño a todos los asistentes. Sentados ante la escalera en la que ella estaba encaramada el público reía, asentía y aplaudía ante una poesía que no dejaba indiferente a nadie porque llegaba directo al corazón y a los sentimientos. Una prolongada salva de aplausos fue la única consecuencia posible a un recital que gustó a todo el mundo.
El siguiente recital estuvo a cargo de José Blanco quien tuvo que hacer frente a un número creciente de asistentes que en el momento de su actuación llegó al máximo, llegando a llenar la sala de baile. José Blanco mezcló sabiamente la poesía con la música y con la imagen. Una guitarra le servía para recitar, cantando a veces, recitando otras, y siempre como telón de fondo sus poesías impresas en la pared con un proyector de imágenes. Todo esto unido a una poesía a veces triste a veces denunciadora dio lugar a un recital complejo y atractivo que fue del agrado de todos los presentes.

Tras salir de la sala de baile en el pequeño escenario le tocó el turno a Jon Andoni Goikoetxea que una vez mas volvió a demostrar ser el máximo exponente de la poesía reversista de la margen izquierda. En su poesía, formada por silabas, onomatopeyas y en contadas ocasiones palabras definidas, es mas importante la expresión que el sentido. La forma es más importante que el contenido ya que este no existe y es la propia forma la que adquiere importancia. La entonación, el tiempo, la expresión son los elementos que Goiko saca a la luz de su papel secundario en la comunicación poniéndolos en primer plano y convirtiéndolos en el eje de su poesía. Como mínimo se puede decir que el recital de Goiko no dejó indiferente a ninguno de los asistentes.

La siguiente Performance “I mangiatori di pasta” corrió a cargo de Fausto Grossi que vestido de cocinero, rodeado de un fogón de agua hirviendo e iluminado por la luz de un proyector llevó a cabo su actuación. En ella Fausto Grossi relató su aventura con la famosa pasta Bilbao mientras la cocinaba, y al final repartió toda esa pasta entre los asistentes. Y es que el elemento fundamental para mí de la performance de Fausto Grossi es que logra que todo el público forme parte de la misma. La pasta se convierte en el nexo de unión entre el artista y el espectador a través de uno de nuestros sentidos fundamentales, el gusto. El público tras el ágape se lo agradeció con un sonoro aplauso.

El acto final de la velada corrió a cargo de la compañía de teatro “La lentejuela excéntrica” que interpretaron su obra “Cabaret”. La obra fue amena y divertida y los actores hicieron gala de una capacidad interpretativa encomiable logrando a menudo la carcajada del público y sus aplausos. La ovación final fue enteramente merecida y muestra de lo que la obra había gustado a todos.

En definitiva una noche completa en la que todos los artistas dieron muestra de su particular forma de ver la vida y el arte y que fue correspondido por el público asistente que no dejo de aplaudir en ningún momento. Se puede decir que la primera velada de las Primeras Jornadas de Poesía Experimental en Euskadi fue un éxito.